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Como parte del Curso de la Maqueta de La Habana, se impartió la clase práctica de Fotografía Nocturna, la cual sin dudas resulta fascinante, por lo sorprendente de los resultados obtenidos de forma inmediata con imágenes espectaculares de un colorido inusitado. El trabajo con escasas condiciones de luz requiere de mucha paciencia y de un buen conocimiento del trabajo de la cámara. Las fotos tomadas en horas de la noche siempre son llamativas, tanto si son paisajes serenos a la luz de la luna, como si se trata de un paisaje urbano lleno de movimiento, pero todas requieren un mínimo de planificación. Cada época del año posee sus particularidades por sus condiciones meteorológicas. En la época de lluvia los reflejos de las luces de la ciudad en los charcos o sobre los pulidos adoquines de sus calles llenarán nuestras imágenes de sorprendentes efectos luminosos. En esta época del año los frentes fríos nos proveen de un cielo con nubes cuya textura y color resulta conveniente para nuestras instantáneas, que por demás no serán tan instantáneas. La tecnología digital, que hoy en día nos inunda, posee una gran cantidad de posibilidades que facilitan la toma de este tipo de fotografía. Si bien el empleo de una réflex digital es la mejor variante, pueden incluso hacerse muy buenas fotografías con una compacta si la misma está provista de control manual, el uso del trípode es imprescindible ya que estamos hablando de largos tiempo de exposición. De forma opcional puede ser empleado un cable disparador o un mando a distancia (infrarrojo o de RF) aunque en su defecto puede ser utilizado el temporizador. La fotografía nocturna puede resultar de gran interés y su práctica da resultados que pueden resultar muy gratificantes. Nuestra clase nocturna dio resultados como los que aquí les muestro, logrados por los alumnos en su primer zafarí nocturno. |